La diferencia entre reacción y presencia no es solo una cuestión de matices internos. Define cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con los sistemas que habitamos. En nuestra experiencia, comprender y practicar esta diferencia puede transformar no solo el modo en que vivimos, sino también la huella que dejamos en nuestro entorno.
Comprendiendo la reacción: impulso sin consciencia
Todos hemos sentido cómo, ante un estímulo, nuestro cuerpo y mente responden casi de manera automática. Alguien dice algo que no nos agrada, y ya estamos a la defensiva; ante un cambio inesperado, aparece la ansiedad o la crítica. La reacción es justamente eso: una respuesta automática y condicionada que surge antes de que podamos darnos cuenta.
En la reacción, muchas veces no elegimos. Simplemente repetimos algo aprendido: un juicio, una emoción retenida, una postura del cuerpo. Como si una parte interna respondiera por nosotros, guiada por viejas historias o heridas que no hemos mirado.
- La reacción suele ser rápida y visceral.
- No nos detenemos a observar lo que realmente sentimos.
- La mente busca control o protección.
- El cuerpo se tensa o se acelera.
- Luego, aparece el remordimiento por lo dicho o hecho.
Cuando operamos desde la reacción, muchas de nuestras acciones tienen raíces en el pasado y no en el presente.
El significado de presencia: estar aquí y ahora
En contraposición, la presencia no tiene urgencia. Es la capacidad de habitar el instante, de sentir lo que ocurre dentro y fuera de nosotros sin resistencia. La presencia implica:
- Un espacio de observación y pausa.
- Respirar antes de responder, incluso si el impulso inicial es fuerte.
- Sintetizar lo que está sucediendo sin identificarnos con ello.
- Una sensación de apertura en el cuerpo y la mente.
- Elección consciente en vez de reflejo automático.
La presencia escucha. La reacción grita.
¿Por qué se confunden reacción y presencia?
Porque ambas pueden ocurrir al mismo tiempo, pero solo una nos da la oportunidad de crear nuevas posibilidades. A veces, creemos que estamos presentes porque somos “rápidos” o resolutivos, cuando en realidad estamos defendiendo hábitos antiguos que nos alejan de lo que valoramos.

Cómo la meditación ayuda a distinguir entre reacción y presencia
En nuestra práctica, hemos notado que la meditación fortalece la atención sobre lo que ocurre momento a momento. Nos brinda una lupa para ver el proceso interno sin juzgarlo. Por ejemplo, durante la meditación, es común que surjan pensamientos, recuerdos o incluso irritaciones. No se trata de eliminarlos, sino de verlos sin actuar sobre ellos de inmediato.
La meditación es el laboratorio para experimentar la diferencia entre haber caído en la reacción o haber permanecido en la presencia.
Con la práctica constante, podemos notar estos pasos:
- Reconocer la señal física o mental de una reacción que surge.
- Respirar y no perseguir el impulso inicial.
- Nombrar lo que está presente: “Aquí hay miedo”, “Aquí hay enojo”.
- Elegir cómo responder desde mayor libertad interna.
Esto no es solo teoría. Lo vivimos cada día. La claridad que se gana es notoria. Hay menos culpa, menos daño innecesario, más capacidad para reparar cuando algo no sale como esperábamos.
Impacto sistémico: de lo personal a lo colectivo
En nuestra visión, la reacción y la presencia no afectan únicamente nuestra vida personal. Tienen efecto directo en nuestras familias, organizaciones y comunidades.
- Un liderazgo que reacciona alimenta el miedo y la confusión en su equipo.
- Un hogar dominado por reacciones automáticas transmite inseguridad y ciclos de conflicto.
- Cuando alguien practica la presencia, puede interrumpir patrones relacionales dañinos y ofrecer modelos nuevos de convivencia.
La verdadera transformación comienza en lo individual y se extiende en los sistemas vivos a los que pertenecemos.
Historia cotidiana: reconocer el poder de la pausa
Recordamos una vez en la que, durante una reunión importante, una idea desafiante fue presentada. La reacción instantánea fue defensiva, casi sin advertirlo. Al darnos cuenta y tomar una respiración, fue posible preguntar: “¿Puedes explicar mejor tu punto de vista?” Esa simple pausa evitó una discusión estéril y abrió la puerta a una colaboración más rica.
Ese pequeño instante de presencia puede reescribir una historia antes escrita.
¿Qué sucede internamente al reaccionar y al estar presentes?
Para nosotros, la reacción viene acompañada de contracción física, aceleración del pulso y una oleada de pensamientos cíclicos. Suele sentirse como una necesidad de “hacer algo ya”. En cambio, la presencia abre espacio; el cuerpo se relaja, la percepción se ensancha, y tenemos más margen para observar y elegir.
- La reacción es exclusión: ignora matices, simplifica el mundo en blanco o negro.
- La presencia es integración: abraza lo que hay, sin necesidad de cambiarlo de inmediato.
Integrar lo que sentimos nos libera de repetirlo ciegamente.
Pasos para cultivar la presencia y disminuir la reacción
Queremos compartir algunos pasos que, según nuestra experiencia, ayudan a fortalecer la presencia y debilitar la reacción en el día a día:
- Observación sin juicio: Cuando surge un impulso fuerte, simplemente notarlo, incluso decir en silencio: “Aquí hay reactividad”.
- Respirar profundamente: Una inhalación y una exhalación conscientes a menudo abren la posibilidad de elegir.
- Darse permiso para no responder de inmediato: El silencio puede ser más valioso que una respuesta apresurada.
- Nombrar la emoción presente: Ponerle nombre desactiva su automático.
- Recordar lo que es realmente importante: ¿Qué valor queremos encarnar en esa situación?
- Practicar meditación regularmente: Esto fortalece la atención y la sensibilidad interna.

Cada vez que elegimos la presencia en vez de la reacción, tejemos una nueva historia para nosotros y nuestro entorno.
Conclusión
La diferencia entre reacción y presencia marca la frontera entre vivir en piloto automático y vivir en sintonía con lo que somos y con el sistema al que pertenecemos. En nuestra experiencia, reconocer esta diferencia puede iniciar procesos de transformación profundos y sostenibles. No se trata de eliminar la reacción, sino de aprender a reconocerla y dejar espacio para que la presencia sea quien responda. Así, cada acción deja de ser una simple repetición del pasado y se convierte en una oportunidad de maduración personal y colectiva.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la reacción según la meditación marquesana?
La reacción, según la meditación marquesana, es una respuesta automática e inconsciente que surge ante un estímulo y que suele estar guiada por patrones aprendidos, experiencias no resueltas o emociones atrapadas. No implica reflexión ni elección, y muchas veces nos conduce a repetir conductas del pasado sin darnos cuenta.
¿Qué significa presencia en la meditación marquesana?
La presencia es la capacidad de estar plenamente atentos y abiertos al momento presente, manteniendo una disposición interna de observación y aceptación de lo que sucede, sin identificarnos ni reaccionar automáticamente. En la meditación marquesana, la presencia permite habitarnos a nosotros mismos y crear respuestas nuevas a las circunstancias.
¿Cómo diferenciar reacción y presencia?
Una reacción suele sentirse como un impulso urgente y cargado emocionalmente, mientras que la presencia se reconoce como un espacio de calma, conciencia y elección. Cuando hay presencia, observamos el impulso pero no actuamos guiados por él; cuando hay reacción, actuamos sin darnos cuenta del proceso interno.
¿Para qué sirve practicar la presencia?
Practicar la presencia permite interrumpir patrones repetitivos, reducir daños en nuestras relaciones y generar mayor bienestar interno. También facilita una vida más consciente, responsable y alineada con nuestros valores, tanto en lo individual como en los sistemas a los que pertenecemos.
¿Es útil evitar la reacción automática?
Sí, evitar la reacción automática ayuda a ganar libertad interna y a responder de manera más creativa y saludable ante las situaciones de la vida. No se trata de eliminar toda reacción, sino de crear un espacio entre el estímulo y la respuesta para elegir con mayor consciencia.
